Los romances de oficina y sus consecuencias
El entorno laboral suele ser un facilitador para que surja la atracción entre personas de la misma organización. Y es que es fácil entender que cuando estás todos los días cerca de personas que te agraden, que te sean atractivas y especialmente, que comparten mucho de tu entorno, alegrías, penas y retos, la atracción irremediablemente se da, algunas veces en forma de un mero coqueteo, relaciones pasajeras o incluso relaciones duraderas. No es difícil imaginar las complicaciones que esto conlleva y es por ello que muchas organizaciones prohíben las relaciones románticas entre sus colaboradores. Por supuesto, estas reglas llegan al consciente. Pero al corazón, se le habla diferente. Si crees estar en una relación de oficina toma en cuenta estos consejos.
La emoción de «lo prohibido»
Muchas parejas de oficina gozan de encuentros furtivos apasionados alimentados por el combustible de la prohibición. La rebeldía es un motivante poderoso como cuando de pequeño decían que no debías comer algo, parecía más sabroso cuando lo probabas. El problema con esto es que cuando la pareja intenta seguir siéndolo en un entorno «permitido» como cuando uno de los dos cambia de trabajo o departamento, la relación puede bajar de intensidad. Ya no hay que esconder nada y todo mundo lo ve con normalidad.
Implicaciones laborales…¡y legales!
Estas relaciones ya son complicadas cuando el reglamento de la organización las prohíbe. Son aún más complicadas cuando hay una diferencia jerárquica entre ambos. El primer caso ya puede suponer un despido para uno de los dos o ambos. En el segundo, en algunos lugares puede suponer demandas por acoso, aún cuando ambos hayan consensuado la relación. Si crees estar en esta situación, infórmate de las posibles implicaciones.
Los posibles escenarios
Algunas relaciones de oficina se consumen con la misma rapidez que comenzaron a arder. Sin embargo otras con el tiempo se van haciendo más intensas. Especialmente en este caso es muy útil que la pareja discuta sobre qué hacer en distintos escenarios. Si tu estás en la posición jerárquica de más poder y te toca elegir a alguien distinto de tu pareja para una promoción laboral o un aumento ¿tendrán la madurez para manejarlo? ¿la tendrás tu si estás en la posición más vulnerable? ¿contemplarían la posibilidad de que alguno cambie de empresa o departamento para no esconder la relación? ¿cómo manejarán los conflictos de intereses cuando tu deber profesional se contrapone al personal? ¿cómo manejarían una posible ruptura? Muchas de estas preguntas son incómodas de responder pero te puede ahorrar muchas sorpresas desagradables.
Si estas en una de estas relaciones y especialmente si estás en una posición relativa de menor poder que tu pareja, toma en cuenta que algunos estudios muestran que la ruptura de una relación en estas circunstancias puede derivar en alguna forma de violencia laboral o acoso principalmente de parte de quien no deseaba disolver la relación. Romper una relación ya es difícil aún si no tienes que ver a tu ex todos los días. En la oficina estas rupturas se pueden poner bastante feas. Lo ideal es que tomes tus precauciones para evitar efectos secundarios.
Cuidado con la reputación
Los romances de oficina rara vez se mantienen en secreto. Muy pronto los rumores comienzan a inundar las conversaciones de pasillo. Y en menos de lo que imaginas, suposiciones comienzan también a circular que pudieran no ser ciertas pero que pone en peligro la reputación personal o profesional de la pareja. Desafortunadamente, es la reputación de las mujeres la primera en ser dañada aún si estuviera en una posición jerárquica de más poder. Con mucha facilidad teorías sobre favoritismos o de reconocimientos inmerecidos serán parte del día a día.
La emoción de «lo prohibido»
Muchas parejas de oficina gozan de encuentros furtivos apasionados alimentados por el combustible de la prohibición. La rebeldía es un motivante poderoso como cuando de pequeño decían que no debías comer algo, parecía más sabroso cuando lo probabas. El problema con esto es que cuando la pareja intenta seguir siéndolo en un entorno «permitido» como cuando uno de los dos cambia de trabajo o departamento, la relación puede bajar de intensidad. Ya no hay que esconder nada y todo mundo lo ve con normalidad.
Implicaciones laborales…¡y legales!
Estas relaciones ya son complicadas cuando el reglamento de la organización las prohíbe. Son aún más complicadas cuando hay una diferencia jerárquica entre ambos. El primer caso ya puede suponer un despido para uno de los dos o ambos. En el segundo, en algunos lugares puede suponer demandas por acoso, aún cuando ambos hayan consensuado la relación. Si crees estar en esta situación, infórmate de las posibles implicaciones.
Los posibles escenarios
Algunas relaciones de oficina se consumen con la misma rapidez que comenzaron a arder. Sin embargo otras con el tiempo se van haciendo más intensas. Especialmente en este caso es muy útil que la pareja discuta sobre qué hacer en distintos escenarios. Si tu estás en la posición jerárquica de más poder y te toca elegir a alguien distinto de tu pareja para una promoción laboral o un aumento ¿tendrán la madurez para manejarlo? ¿la tendrás tu si estás en la posición más vulnerable? ¿contemplarían la posibilidad de que alguno cambie de empresa o departamento para no esconder la relación? ¿cómo manejarán los conflictos de intereses cuando tu deber profesional se contrapone al personal? ¿cómo manejarían una posible ruptura? Muchas de estas preguntas son incómodas de responder pero te puede ahorrar muchas sorpresas desagradables.
Si estas en una de estas relaciones y especialmente si estás en una posición relativa de menor poder que tu pareja, toma en cuenta que algunos estudios muestran que la ruptura de una relación en estas circunstancias puede derivar en alguna forma de violencia laboral o acoso principalmente de parte de quien no deseaba disolver la relación. Romper una relación ya es difícil aún si no tienes que ver a tu ex todos los días. En la oficina estas rupturas se pueden poner bastante feas. Lo ideal es que tomes tus precauciones para evitar efectos secundarios.
Cuidado con la reputación
Los romances de oficina rara vez se mantienen en secreto. Muy pronto los rumores comienzan a inundar las conversaciones de pasillo. Y en menos de lo que imaginas, suposiciones comienzan también a circular que pudieran no ser ciertas pero que pone en peligro la reputación personal o profesional de la pareja. Desafortunadamente, es la reputación de las mujeres la primera en ser dañada aún si estuviera en una posición jerárquica de más poder. Con mucha facilidad teorías sobre favoritismos o de reconocimientos inmerecidos serán parte del día a día.


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