Alerta con los vampiros emocionales

Es cierto, el término parece algo dramático pero metafóricamente a las personas que describe este término tienen comportamientos muy similares a los chupasangre de las películas.  También se les conoce como depredadores emocionales o ladrones energéticos.  Son personas que suelen «alimentar» sus carencias haciéndose pasar por víctimas con personas a quienes, por el trato que dan, debilitan emocionalmente.  Si conoces personas muy cercanas a tí (¡te asombraría lo cercanas que pueden llegar a estar!) que te dejan con una sensación de cansancio o de «bajón» luego de estar con ellas, te podría ser útil saber detectar las señas y entender cómo protegerte.  Aquí te lo contamos.

1. Yo…el centro del universo

Suelen ser personas bastante egoístas.  Tienen una gran habilidad para hacer que los temas de conversación giren a su alrededor, principalmente sus necesidades o problemas de trabajo, dinero, relaciones con otras personas, etc.  Incluso, puedes intentar poner sobre la mesa un problema tuyo y notarás como en poco tiempo el tema vuelve a ponerlos en el centro del drama.  Suelen usar muy frecuentemente expresiones como "a mi me sucedió lo mismo" o incluso "eso no es nada, lo mío es mucho más grave" y luego pasarán mucho tiempo hablando de su situación, disminuyendo u olvidando la tuya.

2. Todos (los demás) tienen la culpa

Se ven a sí mismos casi perfectos.  Por supuesto, el «casi» lo ocasionan otras personas.  Entre sus habilidades también figura convertir cualquier error o circunstancia problemática en la culpa de alguien más.  De hecho, una de las formas de debilitar a sus víctimas, que por lo general puede ser su propia pareja o sus amistades cercanas, es haciéndoles sentir culpa por no lograr que el mundo sea perfecto para ellos y se victimizan.  Les verás usando expresiones como «esa empresa era maravillosa pero tenía un jefe que me hacía la vida imposible», que normalmente no sería un síntoma hasta que lo ves aparecer repetidamente en situaciones similares.  Su paso por distintos trabajos tendrán los mismos motivos para no avanzar o para que les rechacen.  Sus relaciones de pareja tendrán los mismos problemas aún con distintas personas.

3. La paja en el ojo ajeno es más entretenida

Dedican mucho tiempo en señalar las faltas de los demás, aún incluso las que ellos suponen que son faltas que nadie más ha visto, excepto ellos con su ojo experto:  «se las da de buena gente y logra que le quieran, pero es claro que es pura hipocresía», «cree que con hacer obras de caridad va a limpiar la conciencia».    En contraste,  suelen ser incongruentes y cometen faltas similares o peores a las que señalan en los demás.  Pero aún en ese caso recurren a las habilidades de punto #2.

4. No pienso…luego existo

Son personas altamente impulsivas.  En muchas ocasiones hasta lo presumen y no es que sea un defecto que se señalen a sí mismos contrario a lo dicho antes.  No, es una estrategia muy útil para generar lástima o hasta para hacer sentir culpa a otros porque no los comprenden.  Frases como «no se por qué te ofendes si ya sabes que yo digo las cosas como las pienso».  Es decir, su lógica es «si te molestas porque te ofendo, es tu culpa porque deberías entender que yo así soy, por lo tanto tú no me comprendes».   De la misma forma pueden hacer berrinches casi infantiles o rabietas que luego justificarán de la misma forma.

5. ¿Y tú qué sabes de sentimientos?

Son muy poco empáticos porque no acostumbran poner a otros en el foco de atención, así que el sentir de otras personas suele significar para ellos poco menos que un rábano.  Si no logran reposicionarse en el centro de atención les verás con expresiones de aburrimiento o hasta te dejarán a mitad de tu drama como si no tuviera la menor importancia.  Incluso, muchas de sus muestras de interés en tu situación podrían ser en realidad intentos por retomar la atención.  Esto se evidencia puesto que en lugar de preguntar detalles de lo que sientes terminarán impartiendo cátedra de lo que se debe o no hacer y de como conocen de esa situación.

¿Y entonces?

Si te han parecido familiares algunas de estas señas puede que tengas alguna relación con un vampiro emocional ¿cómo te puedes proteger de los efectos nocivos?  Aunque pareciera que la solución lógica es alejarte no siempre es tan fácil por lo cercana que puede ser la relación, si fuese un familiar o tu misma pareja.  Puedes empezar por:


  1. Abandona la práctica de la culpa:  los sentimientos de culpabilidad son la yugular emocional de donde se alimentan los vampiros emocionales.  Consulta literatura o incluso a algún profesional de coaching o de psicología para que esta deje de ser una vulnerabilidad.  Es importante que tengas en cuenta que esto puede restarte atractivo como víctima.  Una salud emocional balanceada es un repelente natural para estas personas.
  2. Busca segundas opiniones:  trata de aportar la mayor objetividad a tu vida y a tu relación con el vampiro emocional.  Por ejemplo puedes buscar algún amigo que consideres que goza de buen criterio para evaluar algunos casos en donde tu victimario te hará dudar de ti.
  3. Sanar la relación:  muchos vampiros emocionales no saben realmente que lo son.  Cuando tú comiences a conseguir la estabilidad emocional pueden surgir conflictos con estas personas.  Es aquí donde es importante trabajar en la relación.  Contarle qué cosas te afectan y cómo te afectan, buscar mecanismos entre ambos para aplacar cada caso a la vez.  Demuestra madurez y un interés genuino por continuar la relación de una forma sana para ambos.  Evita los juicios o reproches porque te harán regresar al punto de partida.  En este caso la ayuda profesional también es deseable.

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